ROCÍO Y ESCARCHA

La temperatura a la
que el vapor (gas) pasa a liquido (gotitas de agua) se denomina «temperatura
del punto de rocío». Las gotitas de rocío tienen tamaño uniforme y diámetro
inferior a un milímetro.

Hay todavía un tercer
proceso, y es que primero se formen gotitas de rocío (temperaturas superiores a
los 0°) y que después estas gotitas se hielen (temperaturas por debajo de 0°);
es el llamado «rocío blanco». Aquí el vapor (gas) pasa a líquido (gotitas) que
después se congelan (hielo). Es un proceso semejante al que provoca la
formación del granizo, sólo que este último tiene lugar dentro de las potentes
nubes de desarrollo vertical.
Cuando se forma rocío,
el aire -aunque frio- está por encima de los 0° (por ejemplo, 3° a 5° C.); para
que se forme escarcha el aire deberá estar por debajo de 0° (de -2° a
-4° C.).
EI rocío suele
observarse en épocas de equinoccio –primavera y otoño- mientras que la escarcha
es un meteoro típico de primavera e invierno. Rocío y escarcha suelen
presentarse en terrenos bajos y Ilanos, donde suele haber más humedad.
En primavera, tras
una fuerte escarcha o rocío, a la salida del sol -como el aire está muy
transparente- las condensaciones se evaporan muy rápidamente, robando el calor
de evaporación de los brotes, hojas y flores y provocando una brusca caída de
la temperatura que afecta a estos tiernos órganos vegetales. Son las llamadas
heladas de evaporación, tan temidas por los agricultores en umbrales de
primavera. Así sentencia el refrán: «La flor de febrero no va al frutero».
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