lunes, 7 de noviembre de 2016

EL FRAILE DEL TIEMPO.


¿CÓMO FUNCIONA EL FRAILE DEL TIEMPO?


Seguramente hayas visto alguna vez a este monje que es capaz de predecir el tiempo. Puede que, incluso lo tengas en casa. Este noble y santo anciano, con una bola del mundo y un par de libros como únicas pertenencias, puede informarte a corto plazo sobre el tiempo que va a hacer con un simple movimiento de su varita.
El artilugio, que fue creado en 1894 por Agapito Borrás Pedemonte, es en realidad un higrómetro que mide la humedad del ambiente. El brazo del monje subirá o bajará indicando en la pared de su convento los diferentes estados del tiempo: seco, revuelto, viento, bueno, inseguro, ventoso, húmedo o lluvia.
Su funcionamiento es sencillo a la par que insólito: dentro del cuerpo del fraile hay cabellos humanos (dicen que de mujer porque son más sensibles a la humedad) o de crin caballo. Hay también algunos modelos que llevan cuerda de tripa. Dependiendo de la humedad relativa de la atmósfera, los cabellos se encogerán o dilatarán, y harán mover el brazo para que señale al lugar correspondiente así como cubrirse o no con la capucha para protegerse de la intemperie. Puesto que, normalmente, un cambio de humedad significará también un cambio de presión, nuestro amigo el fraile acabará aventurando los cambios de tiempo como si de un barómetro se tratara.
Al igual que le ocurre a otras fibras naturales, el cabello es muy sensible a la humedad en el ambiente: cuando absorbe agua se estira y cuando se seca tiende a acortarse. Las personas que llevan el pelo largo, saben por experiencia propia cómo se les riza el cabello y adquiere volumen cuando la humedad ambiental es elevada.
La efectividad del fraile a la hora de indicar un cambio atmosférico depende en gran medida de lo bien ajustado que esté, para lo cual es recomendable cada cierto tiempo calibrarlo con ayuda de un higrómetro convencional.
Tras haber explicado este sencillo mecanismo, parece que la predicción del tiempo es algo fácil. En realidad no lo es tanto. Para obtener una buena predicción del tiempo y del estado de la atmósfera no basta con mirar uno de estos decorativos e ingeniosos monjes del tiempo. Se necesitan instrumentos más precisos, de los que, afortunadamente, disponemos hoy en día, y aun así el tiempo resulta a veces impredecible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario